viernes, 2 de septiembre de 2011

Técnicas y herramientas de Dirección Coral.
Segunda Parte: La dirección del ictus en los distintos metros.

 Hoy veremos tres vídeos más sobre el arte de dirigir. En el  primero y que es el que sigue a esta explicación, veremos el  tema que dejamos en la entrada anterior y que se refiere al  marcado del ictus.

Lo importante a destacar en él es lo siguiente:

1. Use sus manos con los dedos juntos (no tensos, rígidos ni  apretados), sólo relajados y elegantemente juntos a fin de que la mano se  vea con mayor facilidad.

2. El marcado del ictus se hace sobre la "mesa de pulsos",  siempre a la misma altura e indicándose claramente dónde el pulso está, con movimientos precisos y con un leve corte en cada pulso, no con movimientos continuamente circulares ni "babosos" donde no se sepa en dónde se marca el pulso. Los movimientos deben venir desde el antebrazo y el codo sin exagerar el "corte" con un "click" de muñeca (en el vídeo, la Prof. Willis exagera el "click" de muñeca, por lo menos para mi gusto, lo que provoca un pequeño anticipo del pulso y por lo tanto, genera imprecisión). Así que a no abusar de "golpe" de muñeca, sino un elegante marcado con la mano proveniente del movimiento de todo el brazo. Si se observa el vídeo con atención podrá apreciarse este "click" de muñeca exagerado que aquí estoy criticando y que propongo no hacer así.

3. Al dirigir el coro, siempre utilice sus manos limpias, es decir, sin batuta. La batuta se utiliza para la conducción de orquestas grandes o, en caso de coros, de orfeones. Si Ud. va a dirigir a un coro con 180 voces o más, probablemente sea mejor que lo haga con batuta, de lo contrario, no. La batuta es una extensión del dedo índice de la mano para que pueda ser visto por grandes grupos, sobre todo para los ejecutantes que están más lejos del Director. Si es un coro de cámara o un coro relativamente "normal", se dirige a manos limpias. Además, dirigir un coro con, por ejemplo, 40 voces y con batuta, es una señal de pedantería y de mal gusto.

Después de esta explicación, he aquí el vídeo correspondiente:



El marcado de los metros simples

El siguiente vídeo tiene que ver con el marcado de los distintos metros, en este caso, los simples: 2/4; 3/4 y 4/4. Obsérvese cómo el ictus va marcado sobre la mesa de pulsos y los movimientos entre ellos son suaves y concatenados, de forma tal que puede apreciarse claramente dónde el pulso está marcado.

Se verá próximamente, cómo es en la amplitud de esos movimientos concatenantes de los pulsos donde se comunica y dirige la energía, del pianissimo al fortissimo, y cómo es en la suavidad o no de tales movimientos, donde se comunica y dirige el legato o el staccato.

Este es el vídeo correspondiente a esta parte comentada sobre los metros simples:



El marcado de los metros compuestos


En el último de los vídeos de hoy, se continúa con el marcado del ictus, solo que ahora en los metros compuestos (6/8; 9/8; 12/8, etc.) Pero aquí sí se requieren algunas consideraciones que difieren de lo expuesto en el vídeo.

1. En el vídeo se expone que son compases compuestos el 1 y el 3/8, lo cual no es exactamente así. Hay obras en 3/8 que son relativamente rápidas y que se dirigen a 1 con "micropulsos" en las corcheas, es decir un pulso subdividido en 3 partes. Esto es típico de los valses vieneses y algunos valsecitos criollos. En este caso, como se dijo, se dirige a 1 con el ictus en la mesa de pulso, y con un movimiento gracioso circular la mano sube y baja para cada ictus.

2. Como se sabe, el metro o compás de 6/8, es en realidad un compás de dos pulsos, cada pulso subdividido en 3 (y no en dos, como sería lo usual). Esto proviene de la música antigua donde había dos tipos de subdivisiones de notas: la perfecta, en 3 partes, y la imperfecta, en 2 partes. Por eso, el metro de 6/8 se dirige a 2 y no a 6. En resumidas cuentas, el "6" que es el numerador del armado de la clave, a pesar de sugerir un tiempo ternario, es en realidad binario. En efecto, dado que el "6" es divisible tanto entre 2 como entre 3, tiende a engañar con un aparente carácter ternario, pero como se dijo, sigue siendo lo ortodoxo, la división entre 2, salvado el caso que se comenta a continuación.

Sólo en el excepcional caso de una música muy lenta adquieren relevancia las subdivisiones como pulsos en sí y en tal caso, se considera cada compás subdividido en dos compases de 3/8 y cada uno se dirige a 3, como el metro simple de 3/4, dependiendo del Director la forma en que acentúa o no los inicios de los compases pares, es decir, la segunda parte del compás de 6/8.

Dirigir un compás de 6/8 a 6, con velocidades que no son "Largo"o "Adagio", no sólo hace que el Director parezca un ventilador haciendo gestos, sino que hace que la obra sea más pesada.

3. En cuanto al metro de 9/8, sucede algo parecido. Al igual que el anterior, es en realidad un metro a 3 con subdivisiones también a 3 y por lo tanto se dirige, como resultaría ahora obvio, a 3 y no a 9. La misma salvedad con las obras muy lentas cabe hacer aquí, donde puede ser que cada corchea requiera un pulso y dependerá del Director la forma en que distribuye los acentos entre los 3 tiempos teóricos que lo conforman. Tal como se comentó en el caso anterior, el metro de 9/8 es ternario y no algo así como "novenario", valga el disparate.

4. Como ya podrá imaginarse, lo mismo sucede con el metro de 12/8, el cual se dirige a 4 con subdivisiones en 3 partes. En este sentido, sólo se marcan los cuatro pulsos que son rellenados por los 3 "micropulsos" atribuidos a las corcheas. Este metro es otro que es binario, a pesar de aparentar ser ternario. En el vídeo se hace mención a la Pifa o Sinfonía pastoral que contiene el oratorio "El Mesías" como No. 13 (en la Ed. Chrissander) y cuya clave está armada a 12/8. Esta Pifa está elaborada sobre elementos propios de la danza conocida como "Siciliana" y a pesar de su armado y de lo que indica la Prof. Willis, se dirige a 4 y no a 12. Dirigirla a 12 no sólo la hace sumamente pesada, sino que hace perder efectividad a los "saltitos" casi sincopados que le dan el carácter pastoril a la obra; sin mencionar que no solo es incómodo para el Director, sino y también, poco elegante. En un caso así, ya no parecería un molino, sino la hélice de una avioneta. Déjeseme insistir siempre en el tema de la elegancia, el decoro y la dignidad que debe presidir al acto de dirigir.

En el remoto caso de encontrarnos con una obra a 12/8 y en, por ejemplo, "Adagio", se aplica lo mismo dicho arriba: Se divide el compás como corresponda, mínimo a 6/8 y se aplica lo correspondiente a la dirección del metro resultante.

El vídeo correspondiente a esta explicación sobre el marcado de los metros compuestos es el siguiente:



Además de todo lo anterior, hay que hacer notar que el armado de la clave en cuanto a tiempos debe respetarse sin mayores dudas en las obras del siglo XVIII en adelante. Sin embargo, las obras renacentistas y algunas barrocas, cuyas partituras son editadas y "traducidas" a notación moderna, generalmente tienden a confundir al director inexperto; por ejemplo, al armar una clave con el signo C, que aparenta indicar un 4/4 moderno, o un signo ¢, que aparenta un 2/2. Ya veremos en una sección futura, dedicada a la polifonía vocal renacentista, todo esto con mayor detalle; pero valga ahora la indicación de que las obras renacentistas se dirigen a 2 (cualquiera sea el signo binario) o a 3 (cualquiera sea el signo ternario); por eso aunque aparente un 4/4, se dirigirá como si fuera un 2/2. Esto es así, en virtud de la teoría musical de la época que no puede trasladarse a la notación moderna así, sin más.

En la próxima entrada se comentará y explicará sobre los gestos preparatorios de la dirección y su importancia en el manejo de la energía y la velocidad.
Hasta la próxima.
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lunes, 15 de agosto de 2011

Técnicas y herramientas de Dirección Coral.
Primera Parte: La ventana de dirección y la mesa de pulsos

Al fin llegamos a nuestra parte sobre técnicas y herramientas de dirección coral. Para comenzar esta sección, vamos a definir nuestro marco principal de trabajo, que es el área donde se desarrolla la gesticulación que utilizaremos como forma de comunicar al coro cómo debe hacer las cosas durante la ejecución de una obra.

El área de trabajo consta de dos partes relacionadas pero diferenciadas, a saber: a) La ventana de Dirección; y b) la mesa de pulsos o tiempos.

a) La ventana o pantalla de Dirección

Esta es una zona imaginaria que consiste en un cuadrado o rectángulo que se ubica al frente nuestro y perpendicular al suelo, cuyo lado superior se extiende por la parte superior de nuestra cabeza, su lado inferior a la altura de nuestra cintura y los lados verticales, cada uno a ambos lados de nuestro cuerpo, aproximadamente a la altura de los codos si pusiéramos nuestros brazos extendidos y paralelos al suelo. (Ver figura 1)

Figura 1 - Ventana de dirección

Es en esta área dentro de la cual movemos nuestros brazos y manos con los gestos que indican lo que debe realizarse y es allí donde lo verán los miembros del coro que se encuentran frente a nosotros, es decir, es allí donde "escribimos" los mensajes de administración de la energía y del tiempo que se mencionaron en algunas entradas atrás y que son leídos por el coro.

Como se puede apreciar en el vídeo que aparece al final, un buen ejercicio para familiarizarse con esta área de trabajo es imaginarla como un gran vidrio (de ventana, precisamente) ubicado al frente nuestro, y que podemos recorrer, acariciándolo con nuestras manos extendidas, de un extremo a otro, de arriba a abajo y de izquierda a derecha, y viceversa; primero con las dos manos juntas y luego con una en sentido vertical y la otra, horizontal; y luego cambiando. Haga esto tantas veces como sea necesario hasta que dicha ventana se incorpore naturalmente a su lenguaje gestual. ¡Ah! Y hágalo frente a un espejo grande para retroalimentar visualmente el ejercicio. No es un área rígida sino que puede suceder que nos salgamos un pelín de ella, por ejemplo, al realizar los gestos de dirección de un fortissimo (fff), que requiera gestos de mayor amplitud e intensidad. Por supuesto que es momentáneo y necesario, pues como se dijo también en otra entrada, no se trata de que el director se transforme en un molino de viento holandés con aspas desaforadas que despeinen a las sopranos, así como es de mal gusto hacer gestos ampulosos en alturas muy superiores al límite de la cabeza, pues hay que evitar comunicar pedantería. En este sentido, siempre es importante destacar que el público también ve lo que el director hace y puede determinar la coherencia y concordancia entre sus gestos y el resultado musical obtenido.

b) La mesa de pulsos o tiempos

Dentro de la ventana de dirección y ubicada en su parte inferior, es decir, a la altura de nuestra cintura, se halla la mesa de pulsos o tiempos, que es una zona o plano imaginario, paralelo al suelo, donde marcaremos los pulsos o tiempos que lleva la obra a dirigir. (Ver figura 2)

Figura 2 - Mesa de pulsos o tiempos

En dirección, se llama "ictus" al pulso tal como es percibido por los ejecutantes dirigidos; o desde el otro punto de vista, los pulsos como son comunicados por el Director o la Directora en el acto de la conducción. Así, por ejemplo, en un compás de 4/4, el 1,2,3,4 que marcamos y que el coro percibe para ejecutar, es el "ictus", que como se dijo y para reforzar, no es otra cosa que el pulso de la obra.

Figura 3 - Ejemplo de compás en 4/4

Cualquiera que sea el armado temporal de la clave, los pulsos se marcan, o mejor, el ictus se marca siempre sobre esta mesa imaginaria y siempre a la misma altura, incluso en los compases ternarios y compuestos. Esto se verá mejor, cuando se cuelgue la entrada referida al marcado del ictus en diferentes configuraciones temporales de claves, así como los ataques y cierres. Sin embargo, vaya ahora un ejemplo en compás de 4/4 sólo como aclaración del uso de esta mesa de pulsos. (Ver figura 3) Nótese que la gesticulación ES DISTINTA a la que estamos acostumbrados a realizar en el solfeo tradicional y por lo tanto, no debe confundirse con ésta.

El ejercicio para comenzar a familiarizarse con la mesa de pulsos, consiste en utilizar una mesa de verdad y con la mano con palma hacia abajo y los dedos juntos, marcar golpeando suavemente con la punta de los dedos dicha mesa en los puntos que marcan el ictus, y luego, cuando ya nos sale perfectamente bien, hacerlo frente al espejo y en la mesa imaginaria. Pero a armarse de un poquillo de paciencia para tener también la entrada sobre el marcado de pulsos según las configuraciones, que ya vendrá, ya vendrá.

En este punto se debe enfatizar la importancia de que los gestos del ictus sean claros y precisos para que el coro mantenga la coherencia y la consistencia musical (que nadie se adelante o se atrase), pues es el Director quien lleva el pulso y el coro lo usa exactamente para lograr el resultado musical buscado. Y así se desarrolla el manejo del tiempo, llevando una obra rápida, normal o lenta, así como los accelerando o ritardando o rallentando.

Por eso, póngase especial cuidado y cariño en practicar profusamente el total dominio de la comunicación del ictus a fin de conseguir claridad y precisión, pero además, elegancia, pues tampoco se trata de martillar la mesa de pulsos, ni molerla a palos, sino y simplemente, que se aprecie sin lugar a dudas, el pulso que el coro debe llevar.

De conformidad con lo anterior, se puede deducir que es en esta mesa de trabajo, también, donde se comunicarán los elementos que hacen al ictus, tales como las síncopas y contratiempos, así como el legato y staccato, todo lo cual, aunque ya se haya ensayado y sea sabido por el coro, hay que también comunicarlo al momento de la ejecución de la obra.

He aquí un vídeo que, aunque está en inglés, va a resultar útil luego de las anteriores explicaciones. Corresponde a la Mtra. Michelle Willis, a quien agradecemos su colaboración.



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